Accesorios indispensables (y otros no tanto) para disfrutar el vino

Más allá de un buen descorchador y copas decentes, existen varios artículos más que nos pueden ayudar a aprovechar de mejor manera esta bebida.

Descorchador

No hay accesorio más fundamental a la hora de tomar vino en botella. Esto porque las alternativas para abrir una botella sin una herramienta como esta (está lleno de tutoriales en internet) son casi siempre un fiasco.

Pero opciones de descorchadores también hay por montones. Está el clásico con forma de cuerpo humano, que va subiendo sus “brazos” en la medida en que se perfora el corcho. Existe también uno muy antiguo, en forma de letra T, e incluso están los eléctricos que —se supone— ayudan a hacer menos fuerza al descorchar.

¿La verdad? El mejor descorchador es el modelo clásico que usan los garzones en todo el mundo, que cuenta con un pequeño cuchillo para primero despejar la cápsula, además de una guía de metal con dos posiciones —o tiempos— que ayuda a sacar el corcho con su punta de tirabuzón. Así las cosas, no vale la pena gastar plata en nuevos inventos ni gran tecnología, ya que lo mejor es quedarse con este clásico.

Descorchador dos tiempos El Mundo del Vino


Láminas corta gota

Es casi imposible que, al servir una copa de vino, no caiga al final una gota sobre el mantel, algo que es aún más molesto cuando se trata de un tinto. Una fácil solución a este problema es siempre servir con un paño de cocina limpio a mano, para repasar la botella después de llenar cada copa.

Aunque claro, tras eso habrá que lavar ese paño y sabemos que las manchas de tinto son rebeldes. Entonces, la mejor salida es ponerle un corta gota a la botella. Pero ojo, no me refiero a la servilleta de papel anudada al cuello de la botella, ni a esas argollas feas que venden por ahí, y menos a unas horrendas figuritas con forma de pajarito que algunos insisten en poner en la punta de la botella.

El asunto es mucho más fácil: basta con comprar esas láminas plásticas o de otro material lavable que se doblan y ponen en la botella, como un pequeño embudo. Y fin del problema.

Set de láminas cortagotas True 10 un


Extractor de aire

Existen personas que no beben todos los días y que tampoco se terminan en una sola jornada la botella que han descorchado. En lo personal, creo que la mejor forma de aprovechar el vino es tomándolo todo en vez de guardarlo, pero entiendo que la gente tenga otras dinámicas de consumo. Entonces, ¿qué hacer con el vino sobrante?

Si se trata de una buena botella, que nos daría mucha pena si se estropea, lo mejor es tener un extractor de aire, que no es más que una especie de bombín que se conecta a la botella con un corcho especial y que luego se bombea al exterior para sacar todo el aire que haya quedado dentro. De esta forma, el vino queda prácticamente al vacío, sin contacto con el oxígeno, para poder seguir consumiéndolo al otro día sin ningún problema, o incluso el fin de semana siguiente.

Sellador al vacío Metrokane + 2 tapones


Decantador

¿Para qué sirve un decantador? No se trata de un simple envase de vidrio que podemos usar para servir el vino en caja o garrafa que tengamos en casa. No. El decantador se usa básicamente para oxigenar el vino. Es decir, para que al tomar mayor contacto con el oxígeno, algunas notas negativas de éste se suavicen y por otro lado sus aromas e incluso ciertos sabores aparezcan.

Como dicen algunos, ayuda a que el vino “se abra”. Por otra parte, y en el caso de los vinos más antiguos, esto sirve para que los sedimentos propios de su edad caigan hacia el fondo y así no contaminen con un leve amargor el resto de la bebida.

Por lo general se recomiendan decantadores de base amplia para los tintos de más cuerpo, como el cabernet sauvignon o el syrah. Para cepas como el merlot o Sangiovese es mejor usar un decantador mediano, y para vinos más livianos, como un pinot noir, se sugiere usar los más pequeños. Pero claro: se aconseja emplear el decantador en vinos tintos de cierta complejidad y antigüedad, porque con un vino nuevo del año simplemente no tiene sentido.

Decantador FTA Premiere 1.5 litros


Aireador

Si se quiere oxigenar el vino, pero no se tiene a mano un decantador, no cabe en la mesa o no se quiere gastar tanto tiempo, una buena opción es usar un aireador que se instala en la misma botella y que ayuda a oxigenar el vino justo al momento de servirse. Una vez más, se recomienda para vinos de cierta antigüedad más que para botellas más bien simples.

Aireador de vino Centellino 125 ml


Termómetro

El vino no se sirve a temperatura ambiente, porque pueden hacer 30º en una terraza y en esas condiciones cada copa tendrá sabor a caldo. Tampoco se puede servir a 3 o 4º en invierno, porque así no sabrá a nada.

En realidad, dependiendo de cada cepa es que se recomiendan distintas temperaturas. Por ejemplo, los vinos tintos se sugiere servirlos por debajo de los 20º, y muchos blancos es mejor tomarlos alrededor de los 10º. Afortunadamente, casi todos los vinos traen en su etiqueta una temperatura sugerida de servicio. Con esa información, y un buen termómetro para vinos, no hay cómo fallar.

Termómetro digital de vino


Cubeta

Para enfriar rápidamente la temperatura de un vino, o para mantenerlo bien fresco mientras se almuerza, un refrigerador no sirve, porque la temperatura ambiente hace lo suyo y no podemos estar parándonos a cada rato. En ese caso, lo mejor es tener una cubeta o hielera con agua y hielo para mantener ahí la o las botellas. Sirve mucho con los vinos blancos y espumantes, sobre todo en días cálidos como los que aún estamos teniendo.

Hielera acrílico True (4 botellas)


Copas

Un buen vino se debe tomar en una buena copa. Me explico: para apreciarlo y disfrutarlo a cabalidad, es ideal tener una copa —ojalá de cristal— más o menos grande, de manera de poder servir vino a no más de un cuarto de su capacidad. De esta forma, podremos mirar, oler y finalmente probar el vino de una manera óptima. Y si bien hay muchos tipos de copas dependiendo del vino que se quiera beber, un set más o menos estándar siempre servirá para tener en casa y estar preparados para abrir cualquier tipo de buen vino.

Set de 4 copas de cristal Spiegelau Bordeaux


Cava eléctrica

Para algunos es algo así como el sueño del pibe. Un aparato que mantenga a la temperatura que uno quiera una buena cantidad de vinos, listos para servir en cualquier momento o para que se conserven ahí tranquilos durante mucho tiempo. Las hay de diferentes tamaños y con variadas funciones. Algunas solo permiten regular una sola temperatura mientras que otras entregan varias opciones. Es cierto, un subterráneo o la parte inferior de un closet, bien oscuro, siempre será un excelente lugar para guardar las botellas de vino; pero si se tiene el espacio y las lucas para adquirir uno de estos juguetitos, la verdad es que no le veo el problema.

Cava termoeléctrica de dos zonas para 18 botellas


Quitamanchas

El gran riesgo para los bebedores de vino tinto es que solemos terminar con camisas, pañuelos, manteles y paños de cocina manchados con este gran elixir. Y se trata de manchas —o medallas, según se quiera ver el asunto— que muchas veces no desaparecen tras un simple ciclo de lavado. En vez de andar probando con trucos caseros, que van desde la aplicación de vino blanco hasta el remojo en bicarbonato con limón, lo más apropiado es tener siempre en casa un quitamanchas específico para vino tinto y fin del problema.

Quitamanchas de vino tinto Château Spill

Escrito por: Álvaro Peralta Sáinz

Fuente: Diario La Tercera

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