Vinos de Chile acusa discriminación de Colombia por nueva reforma tributaria

Parlamento colombiano aprobó un proyecto de ley que busca incrementar los impuestos a los licores y vinos, pero excluye de este gravamen a las cervezas. Según la industria, esto afectaría las ventas del producto.

La industria vitivinícola está complicada. Y no por cosas internas, sino por Colombia. Es que tras meses de debate, el Parlamento colombiano aprobó un proyecto de ley que busca incrementar los impuestos a los licores y vinos, excluyendo a las cervezas de esta alza.

Esta iniciativa hizo ruido en Vinos de Chile donde acusan de discriminación por parte de Colombia. “El vino es un producto de naturaleza y ocasión de consumo similar a la cerveza, pero paradójicamente los gravámenes de ésta no se alterarían”, explica Claudio Cilveti, gerente general de Vinos de Chile.

De acuerdo a cifras entregadas por el gremio, las ventas de cerveza en Colombia alcanzaron los US$3.249 millones (97%) en 2015, mientras que el vino llegó sólo a los US$105 millones (3%). “Colombia es un país muy cervecero y el vino necesita mucho trabajo de marketing y posicionamiento. Con este proyecto obviamente la persona va a desplazarse a tomar más cerveza”, advierte Luz María González de Bedout, presidenta de la Asociación  de Vinos de Colombia (Asovinos).

Las esperanzas recaen en el Presidente cafetero, Juan Manuel Santos, quien durante los primeros días de diciembre deberá firmar y ratificar el proyecto. Hace casi un mes que Claudio Cilveti y el abogado Federico Mekis se reunieron en Colombia con el Presidente para advertirle sobre la necesidad de otorgar un tratamiento tributario equivalente a productos similares, como son el vino y la cerveza y así evitar discriminaciones.

“Dejar a la cerveza libre de dicho gravamen es perjudicial para la imagen comercial que proyecta Colombia, en especial, por sus pretensiones de ingresar a la OCDE”, le recalcó Cilveti a Santos en la reunión.

Actualmente Colombia está en un proceso de modernización y aspira a ingresar a la OCDE, por lo que “esperamos que estas sugerencias sean tomadas en cuenta, y que los cambios que finalmente se lleven a cabo se realicen no sólo en armonía con la necesidad de aumentar el gasto social, sino también en armonía con los consumidores y productores, de manera de no generarles distorsiones en los precios; y en armonía con el mundo, respetando las normativas y acuerdos que rigen el comercio mundial”, señaló Cilveti.

Desde Colombia, González cuenta que ha hecho un trabajo intensivo en unión a Vinos de Chile, la Federación Española del Vino y, además, se ha reunido con la embajada argentina en Bogotá para “que haya más presión internacional para que el Presidente recapacite y excluya de este proyecto al vino hasta que no regularice la cerveza”.

La unión entre estos países dio resultado cuando el proyecto se estaba discutiendo en el Senado, pues en un principio los vinos y licores iban a tener el mismo impuesto. “Logramos introducir la diferenciación entre los vinos y licores gracias a la intervención de todos, pero eso no es suficiente”, declaró González.

Finalmente al vino se le aplicaría un impuesto ad valorem de un 20%, más uno por grado alcohólico de 150 pesos colombianos, mientras el licor tendrá un gravamen de 25% ad valorem y 220 pesos colombianos por grado alcohólico.

“De aplicarse esta reforma, se estima que para los vinos importados, el impuesto podría subir entre un 63% a un 2000% dependiendo del tipo de producto, con un mayor impuesto en vinos premium dado su componente ad-valorem”, explicó Cilveti.

Según González el 70% de los vinos son consumidos por la franja media baja y media alta de la población, lo que “es muy grave porque una persona que gana un salario bajo en Colombia y le gusta el vino, no va a poder comprarlo porque con un incremento de esa magnitud se le sale del presupuesto”, enfatiza.

http://static.pulso.cl/20161129/2342529.pdf

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